Las terapias integradas reducen a la mitad los casos de depresión por baja visión.

La baja visión es una limitación visual que interfiere con la capacidad de la persona para desempeñar sus actividades diarias y no puede ser corregida con lentes o anteojos, medicamentos ni cirugía. Esta afección puede ser causada por enfermedades oculares como la degeneración macular relacionada con la edad (DMRE), la retinopatía diabética o el glaucoma.

Una mujer con evidentes signos de tristeza mira a la distancia. Es posible que las personas con baja visión tengan problemas para desempeñar las actividades de la vida diaria como comprar alimentos, leer o ver televisión. También es más probable que desarrollen depresión, asociada con un mayor nivel de discapacidad, costos médicos y mortalidad . Desafortunadamente, muchas personas que padecen depresión no buscan tratamiento porque consideran que la depresión es signo de fracaso personal o creen que puede ser algo normal del proceso de envejecimiento. Además, muchos no saben dónde obtener atención especial o pueden estar bajo el cuidado de médicos que carecen de recursos para diagnosticar y tratar la depresión.

Actualmente, el tratamiento más común para la baja visión por DMRE es la rehabilitación de la baja visión. Este tratamiento implica la evaluación de la visión funcional del paciente, la recomendación de dispositivos de ayuda visual y la instrucción en el uso de los mismos; sin embargo, no incluye ninguna forma de soporte psicológico para el paciente.

Recientemente, los investigadores estudiaron el valor de combinar la terapia psicológica con la rehabilitación de la baja visión para reducir la incidencia de depresión en pacientes con baja visión relacionada con la DMRE. Estudiaron 188 pacientes con una edad promedio de 84 años, con DMRE en ambos ojos y signos tempranos de depresión. Este fue el primer estudio clínico en considerar el valor de las terapias integradas para este grupo poblacional.

Fuente: American Academy of Ophthalmology.

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